Dajabón.—Lugar del cacicazgo de Marien. Las Casas y Oviedo escriben dahabon.

Dajao.—Pez de río. Barrio de Bayamón, en Puerto Rico. Los cronistas escriben dahao.

Dantía.—En el informe del bachiller Santa Clara, de 1582, se lee, que “á una isleta que está frente á la bahía Mosquital, al Sur de Puerto Rico, se le puso el nombre de Antías, por unos animalejos, á modo de conejos, que allí había, que se llamaban dantía.” Debe ser corrupción de jutía, que algunos cronistas escribían hutía; y el copista trastocó la hu en An y surgió otro vocablo.

Datijao.—Esta palabra la trae Oviedo, en el libro XVI, cap. V. como equivalente al que como yo se nombra. Creemos, que es corrupción de guaitiao, amigo.

Dajilí.—La planta llamada daguilla.

Desecheo.—Islote al O. de Puerto Rico. Oviedo escribe Cicheo. Es Sikeo. Si por ti, alto; ke, tierra; o montaña.

Diacanán.—Hablando de las variedades de la yuca, Oviedo (lib. VII, cap. II) dice: “Otra se llama diacanán, é tiénese por la mejor de todas; porque redunda más pan della”.

Diajaca.—Pez de agua dulce. Las Casas anota diahaca. Es corrupción de biajaca.

Diahutia.—Véase Yautía.

Dita.—No es vocablo indo-antillano. Se aplica en Puerto Rico al vaso hecho de media jigiiera limpia; y se destina á varios usos. El origen del vocablo, según opinamos, es muy original. Los indígenas hacían de jigiieras, cucharas, platos y recipientes varios. Los conquistadores los utilizaron; sobre todo, en las casas de campo. Las pequeñas jigiieras, una vez bien limpias de su endocarpio, eran ornamentadas en su cubierta y servían para guardar dinero y alhajas. Los primeros pobladores de Puerto Rico llevaron una vida pobre, que perduró hasta el primer tercio del siglo XIX, con una gran escacez de dinero. Una vez vendido algún ganado, guardaban en esas jigiieritas la cantidad de dinero destinada al pago anual del subsidio ó tributo de tierras. Ahora bien, en castellano dita significa lo que se señala para pagar lo que se debe, ó para asegurar lo que se compra, ó toma prestado. Viene del latín dito, ditas, ditare, enriquecer. Fray Luis de León en la traducción de la oda de Horacio Beatus ille qui procul negotiis, traduce el final diciendo: “Ayer puso en sus ditas todo el cobro”. Destinando nuestros antepasados las jigüeras pequeñas á guardar dinero para pagos, poco á poco se fué aplicando al continente (la jigüera) el vocablo que correspondía al contenido (el dinero).