Macabuca.—¿Qué me importa?

Macagua.—Arbol de Cuba. (Pichardo).

Macao.—Las Casas escribe: “un pueblo grande de indios (en La Española) que llamaban Macao. Punta al E. de Santo Domingo. Un cacique boriqueño cuya ranchería demoraba en Jumacao. Nombre que le da Oviedo al río de Humacao.

Macana.—Garrote grueso de madera. Arma ofensiva de los indígenas. Según Pichardo, procede la palabra de Apirama, cerca de Popayán. Nosotros opinamos, que es de origen indo-antillano, porque lo son sus raíces ma y cana. Las Casas (t. v. p. 331) dice hablando de las palmas de yagua: “desta madera hacían los indios las que llamaban macanas.” Vargas Machuca (Milicia indiana, t. 1º p. 38) dice: “Usan también unas macanas como montantes ó espadas de mano, son de palmas y juéganlas á dos manos.” Es un error de Bachiller y Morales el anotar, que los indo-antillanos le incrustaban espinas y pedernales. Es confundir la azagaya con la macana. Los indios mexicanos incrustaban á sus macanas pedacitos cortantes de obsidiana, á uno y otro lado, y esas eran sus espadas. El individuo nombrado por la Real Academia matritense para hacer el glosario de voces americanas empleadas por el cronista Oviedo, y cuyo trabajo figura en el cuarto tomo de la Historia general de Indias, de dicho autor, páginas 593 á 607, anota equivocadamente, en la página 601: “Macana: especie de maza de armas, usada por los indios, y formada generalmente de una porra guarnecida de pedernales.” Este es un error craso. Oviedo (lib. III, cap. V.). dice: “pelean con macanas los indios desta isla (La Española), que son unos palos tan anchos como tres dedos, ó algo menos, é tan luengos como la estatura de un hombre con dos filos algo agudos; y en el extremo de la macana tiene una manija, é usaban de ellas como hacha de armas á dos manos; son de madera de palma, muy recia, é de otros árboles.” Y no se diga, que Oviedo confunde la macana con la azagaya, porque más adelante, en el mismo capitulo, anota: “Así mesmo pelean con varas arrojadizas como dardos, é algunas más delgadas que dardos, é agudas las puntas, que para entre gente desnuda son asaz peligrosas”. Las Casas da de largo á la macana cuatro palmos. Ratzel (Las Razas Humanas, Edición española de Montaner. Barcelona. 1889. t. 2º p. 32 y 33) trae dibujos donde se ve claramente, que la tal manija al extremo de la macana era sencillamente una abrazadera de cuerda ó cordón, con que el indio se aseguraba el garrote á la muñeca para evitar, en los golpes y contragolpes, que se le escapara la macana de la mano. Pedro Mártir (Déc. II, libro III, cap. II) dice: “Pelean de ordinario mano á mano, con largas espadas, que llaman macanas, pero de madera, porque no tienen hierro; usan en la guerra de palos chamuscados, ó con puntas de hueso, arrojadizos.” No debe, pues, confundirse la macana con el hacha de piedra ó manaya, ni con el azagaya ó lanza arrojadiza.

Macaná.—Barrio de Guayanilla y de una quebrada, en Puerto Rico.

Macaguaro.—Planta silvestre.

Macaguanigua.—Río de Baracoa, Cuba, donde Hernán Cortés, expuesto á ahogarse, estuvo luchando en un pequeño esquife contra la corriente, después de haberse huido del barco en donde el gobernador Diego Velázquez le tuvo preso.

Macuaque.—Río tributario del Macorix, en Santo Domingo.

Macorí.—Arbol silvestre. (Cupania oppositifolia).

Macorix.—Puerto, río y territorio de Santo Domingo.