[208]. Las Casas. Ob. cit. t. v. pág. 328.

[209]. La palmera real. Oreodoxia regia.

[210]. Las Casas. Ob. cit. t. v. p 494.

[211]. No hemos podido obtener en el país ninguna de estas puntas de silex para flechas.

[212]. Nos congratulamos de ver quien acepte este estado de relativa civilización. Mr. J. Walter Fewkes (Porto Rican stone collars and tripointed idols. Washington 1904), dice: “Before their discovery the aboriginal inhabitants of the West Indies had developed a culture which was peculiar.... The centers of this peculiar Antillean culture were Porto Rico and Santo Domingo....” Este estudio de Mr. Fewkes es interesantísimo y nos ocuparemos de él en nuestra obra Rectificaciones á la Historia de Puerto Rico.

[213]. El presbítero don J. M. Nazario, en su libro Guayanilla y la Historia de Puerto Rico, Ponce, 1893, pág. VIII, opina que los indios de Puerto Rico, á la que llama Carib, tenían una escritura más perfecta que la de Méjico y el Perú. Error craso. Dice fray Román Pane en el cap. V. de su célebre Escritura: “los endios no tienen escritura ni letras”. Véase la pág. 185 de nuestra obra Colún en Puerto Rico, donde refutamos extensamente, en una nota, este error del ilustrado presbítero Nazario.

[214]. Puso Colón Fernandina á la isla que los indios llamaban Yumaí.

[215]. El erudito cubano don Juan Ignacio de Armas, en su obra La fábula de los Caribes, Habana, 1884, niega que los naturales de las islas de Barlovento fueran antropófagos. En esta opinión le sigue el Dr. Stahl, Ob. cit., pág. 55. Todos los Cronistas están contestes en que lo eran: lo mismo los de auditu, que los de visu. La mitología y la historia nos presentan la antropofagia en todos los pueblos primitivos. Saturno, Tántalo, Thieste y Lycaón son antropófagos, así como los Lestrigones y los Ciclopes. Y Herodoto nos refiere, que fueron canibales los Scitas, Germanos, Celtas, Fenicios, Tártaros y Etíopes. El hambre es mala consejera. No es de extrañar que el salvaje aguijoneado por la necesidad de comer pusiera en práctica el axioma de Hegel, el hombre es el lobo del hombre [Homo hominis lupus]. Por supuesto, revistiendo la antropofagia con el carácter de festividad religiosa. Los sacrificios mexicanos y aún el mismo sacrificio de Ifigenia, son el reflejo y reminiscencia de tiempos antropofágicos muy posteriores. Moralmente somos antropófagos, ¿qué tiene de extraño que en la atrasada época de la bestia humana lo fuéramos materialmente?

[216]. Arch. de Indias. Doc. inéd.

[217]. Bernal Diaz del Castillo. Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva España. Ed. Rivadeneyra. Madrid 1853. p. 9.