Achiote.—Arbol. El vocablo es de origen mejicano, achiohtle. La palabra indo-antillana es bija, que se conserva en la clasificación científica, bixa orellana. Hay dos clases, que dan semillas roja y amarilla. Los franceses lo llaman rocouver, rocou, derivado del vocablo indígena urucú, de Costa-Firme.
Achinao.—Véase Louquo.
Adamanay.—La islilla Saona, frente al cabo Palmillas de Santo Domingo. En la época de la conquista de La Española estaba ocupada ya por los caribes. A ella se refugió el batallador cacique haytiano Cotubanamí, cuando fué derrotado por Esquivel y Ponce de León, en el Higüey.
Agabáma.—Río de Cuba: se llama también Manatí.
Aguacate.—Arbol frutal. (Persea gratíssima). Palabra mexicana, derivada de ahuacatl.
Aguají.—Pez en Cuba. La planta que da el ají.
Agüeybana.—Nombre del cacique principal de Boriquén, cuando visitó la isla Juan Ponce de León en 1508. Nombre también de otro cacique, que en 1514 se encomendó á las haciendas é minas é granjerías del Rey, en Santo Domingo, y se llamaba Francisco de Agüeybana, de la Saona, con 154 personas. Las Casas dice, que á la provincia Cayacoa, de Haytí, se la llamaba también Agüeybana. Fray Iñigo anota erróneamente en su Historia de Puerto Rico, Agüeynaba. Es fácil que esta equivocación venga del impresor Valladares, que editó la obra de Abbad por vez primera en Madrid, no pudiendo el célebre benedictino corregirla. No debe confundirse el primer cacique Agüeybana con su hermano Guaybana, que le sustituyó. Significa: El gran sol.—A por gua, el; güey, sol; bana, grande.
Aje.—El boniato. Colón, cuando lo vió por vez primera en Haytí, lo llamó niame ó ñame, porque así lo oyó nombrar en Guinea, cuando visitó este africano país, viajando con los portugueses. En la anotación del Diario del Almirante, del primer viaje (4 de Noviembre) se lee mames. El doctor Chanca anotó en su Carta al Cabildo sevillano: “todos vienen cargados de ages, que son como nabos, muy excelente manjar.” Oviedo dice (lib. VII. cap. III): “En esta isla Española é en todas las otras islas é Tierra Firme, hay una planta, que se llama ajes, los quales quieren parecer algo á la vista á los nabos de España, en especial los que tienen la corteza ó tez blanca de encima; porque estos ajes haylos blancos é colorados, que tiran á morado, é otros como leonado; pero todos son blancos de dentro por la mayor parte, é algunos amarillos, é muy mayores que nabos comunmente.” El mismo autor, en el cap. 82, distingue los ajes de las batatas. Pedro Mártir en su Década III, libro V. cap. III, describe los ajes y las batatas. Las Casas, no los confunde, cuando dice (t. v. pág. 307): “Hay otras raices que llamaron los indios ajes y batatas: é son dos especies dellas: estas postreras son más delicadas é de más noble naturaleza: siémbrase de planta en montones, de la manera que la yuca, pero la planta es diversa.” Hay escritores modernos, como el señor Pichardo, que cree que el aje es el ñame blanco. Este fruto, el ñame, se trajo de Africa con la importación de los negros á América.
Ají.—(Capsicum). Planta de la cual hay varias especies. Pedro Mártir (Déc. 5. lib. IV. cap. III) dice: “Digamos ahora un poco acerca de la pimienta de las islas y del Continente. Tienen selvas llenas de frutales, que crían pimienta: pimienta digo, aunque no lo es, porque tiene la fortaleza y el aroma de la pimienta, ni vale menos que la pimienta aquel grano; ellos le llaman haxí, con acento en la final: es más alta que la adormidera. Se cogen sus granos como los del enebro ó el abeto, aunque no llegan á ser tan grandes. Hay dos especies de aquel grano; cinco dicen otros; la una es de largo como dedo y medio de hombre; más picante y aguda que la pimienta; y la otra es redonda y no menor en fortaleza; otra tercera hay que no es acre; sino solamente aromática.” De todas las variedades de ají que hay en las Antillas, sólo se conserva el epíteto indígena en el picante, llamado ají guaguao. El doctor Chanca cita el ají “como una especie para adobar.” En Santo Domingo, según García, al ají bravo le llaman ají-jijí. Las Casas (t. v. p. 304) dice: “En todas las cosas que comían estas gentes, cocidas, asadas ó crudas, echaban de la pimienta que llamaban axí.”
Ajiaco.—Vocablo provincial, derivado del indo-antillano ají; y aplicado á una olla compuesta de pedacitos de calabaza, plátanos, y yuca dulce y otras verduras; á la cual se le agrega bollitos de maíz, carne de puerco y tasajo. El caldo es abundoso y lleva un poco de limón y ají picante.