Ay-Ay.—Pedro Mártir (Déc. 1ª lib II. cap. III.) dice: “se descubrió otra mayor que todas las demás, la cual llamada, Ay-ay por los indígenas, quisieron ellos apellidarla con el nombre de Santa Cruz.” El doctor Chanca también la cita en su Carta al cabildo de Sevilla. Río tributario del Manatí.

Ayamuynuex.—Cacique haytiano, encomendado en 1514, á don Fernando de la Vega, comendador mayor de Castilla.

Ayaguatex.—Cacique haytiano, encomendado en 1514, al licenciado Becerra.

Auyén.—Planta de Santo Domingo. (Guridi.)

Azua.—Ciudad de Santo Domingo, á orillas del Bía, fundada por Diego Velazquez en 1504, llamándola Compostela de Azua. Las Casas aplica también el vocablo á un puerto dominicano y una villa.

Amoná.—La islilla la Mona, que tan poblada estaba de indígenas en la época del Descubrimiento. En una carta de Oviedo, desde Santo Domingo, á 31 de Mayo de 1537, decía al Rey: “Ha de mandar V. M., que en la isla de la Mona que está entre esta isla y la de Sant Xoan, se haga otra fortaleza, porque está en el paso, é allí no hay sino un estanciero é pocos indios, é hay buena agua é de comer, é puerto...”

B

Baba.—Padre.

Babeque.—Vocablo indo-antillano que ha dado origen á varias interpretaciones. El Diario de Colón (Lunes 12 de Noviembre) dice: “partió del puerto y río de Mares, al rendir el quarto del alba para ir á una isla, que afirmaban los indios que traía, que se llamaba Babeque, adonde, según dicen por señas, que la gente della coge el oro con candelas de noche en la playa y después con martillo diz que hacían vergas dello, y para ir á ella era menester poner la proa al Leste quarta del Sueste... No se quiso detener... para ir demanda de Babeque.” Hoy se aplica esta palabra á la isla Grande Inagua. Para unos escritores, los indios que informaban á Colón, se referían á Santo Domingo; para otros á Costa Firme; otros eligen otras islas; y otros que el vocablo no se dirigía á significar ninguna isla. Estamos con éstos y utilizamos la Filología para explicarnos la palabra. Los indo-antillanos determinaban con prefijos, aplicados á los vocablos, los pronombres: para el singular eran n, b, l, t. La voz aneque significa por qué. De modo que n-aneque ¿por qué yo?—b-aneque ¿por-qué tú? etc. Así, pues, cuando Colón, ó Pinzón, interrogaba al indígena con mímico lenguaje, por los sitios donde se hallaba el preciado metal, enseñándole al mismo tiempo monedas ú objetos de oro, el indio, afectado vivamente con la extraña presencia de aquellos hombres, después de señalarles al horizonte, indicando vagamente de donde venían aquellas particulas que ellos adquirían comercialmente, porque sus isletas no las producían, exclamaba con insistencia baneque, baneque. Es decir: y tú, ¿quién eres? ¿quién eres, tú? El vocablo, sin polisintetismo, es bú-aneque: tú, por qué? Por lo tanto, babeque ó baneque fué tomado por el nombre de una isla, cuando era la exclamación natural del sorprendido aborígen.

Babiney.—Fangal, lodazal.