XXIII.

† Ex.mo S.r

A tanta merced, a tantas muestras de la gracia en q. biuo de V. Ex.a, que quiere que diga? Enmudeceré, y daré de aquellas voces, que los mudos dan con aquella ansia de no poderse explicar. Que quiere V. Ex.a que haga? A V. Ex.a acudiré, q. me redima desta obligacion. Pero no Señor. Que es para mí dulce seruidumbre. En essa quiero biuir, y morir captiuo. Diré pues q. V. Excelencia llueue todos essos fauores en possession suya, y q. es posseedor por derecho suyo, y justo de esta alma, y persona.

Señor, veo el fin q. han tenido todos aquellos conciertos; El que suelen tener conciertos humanos. Adonde vaya a dar todo esto, no es tan fácil de juzgar, como de temer. Plegue a dios no sean las cabeças de Hydra, q. de vna que se piensa cortar salgan siete.

Sup.co a V. Ex.a que entre estas y estas attienda a conseruar su salud por el bien público y particular. Que los Reyes no la pueden dar, aunque la puedan quitar con diffauores, jurisdiction que tienen en ánimos pequeños: que los grandes estómagos dixeren veneno como vianda ordinaria. Tambien sup.co por la vianda de mi vida, por alguna respiracion de su memoria de quando en quando. Que la respiracion de los absentes es la memoria de los q. aman.

A 16 de Ag.o

Sieruo de V. Ex.a muy humilde.—Ant. Perez.

(Sobrescrito.) Al Ex.mo S.r El Condestable de Francia mi señor, 1600.

Publicada en la Colec. Ochoa, pág. 495, con variantes y fecha 10 de noviembre de 1601.