No le desagradará a V. Ex.a este reconoscimiento, pues es el q. más agrada a Dios. Y los Dioses de la Tierra, los Príncipes y Grandes, digo, deuen imitarle en esto.

Grandes llamo no solo en el grado, sino en el ánimo, que estos tales son los verdaderos Grandes. Que de Príncipes, Grandes, Señor, se han visto, aunq. no los deue de auer agora (no sé si me engaño), q. toda su grandeza de Reinos, y poderío, no los pudo hazer, ny aun parescer grandes. Tal poder tiene el natural de vn Hombre, q. contraste, que resista, q. vença a todas las obligaciones de ser grande en sus acciones, y q. ni aquellas, ni los medios de q. la fortuna los enrriquezió para honrrarse, y hazerse gloriosos, ayan bastado a obrar tal effecto en ellos, como ni la falta de nascimiento, ny de fortuna, ni de grados, ni de possibilidad en otros, para q. no sean honrrosos, y parezcan grandes. Esso nos puede señalar tambien aquel aparescerse dios en la zarza, para q. no tuuiessen los pequeños por desconfiados de tal Huesped; para q. por el consiguiente tambien, y mejor creamos, q. el ánimo, descendencia de dios, puede ser Grande en el chico como en el Grande.

Señor, perdon de tales disparates, que la Melancholía nunca concibió ni parió otro parto; y ninguna mayor q. la q. engendra a vn enamorado la absencia de su amado.

Perdon tambien a estos amores, que en los Cantares nos los enseñó dios, y pues él se requiebra con su alma, y quiere q. su alma se requiebre con él con tan suaues y tiernos amores, y requiebros como aquellos, no le harán hastío a V. Excelencia estos mis amores, pues son del Alma, y salen de lo mas profundo della. Y si V. Ex.a viesse vn papel largo que tengo debaxo de mi tapete, adonde me pongo a melancolizar, y a hablar con mis Señores, y amigos en su absencia, veria ally su nombre, y como por dias y horas voy apuntando el curso de lo que se offresce. A los ojos se lo mostraré al portador desta. V. Ex.a venga, y lo verá, y oyrá vna confission general. Pero lo q. hace al caso, venga V. Ex.a a resuscitar a los suyos: Buelua al cuerpo del bien público, porque biue, como sin alma, sin V. Ex.a No soy yo solo el q. lo digo, q. personas graues, que biuen lexos de la inuidia, y de aquel barrio del infierno, lo gimen, lo braman, me preguntan de su venida.

Es verdad, Señor, q. alguna absencia suele aprouechar, para mas conoscimiento del valor de vno, para toque de los amigos, para prueua de los no tales: al tono de lo q. dizen, q. la Mala fortuna descubre los amigos y la Buena encubre enemigos: y la Absencia obra algunas vezes algo de lo q. digo: Pero, señor, no tanta Absencia, q. se hará cargo de Consciencia.

Dios trayga a V. Ex.a con bien, como se lo dessea su sieruo.—Ant. Perez.

A iiij de Sept.e

(En la cubierta.) Al Ex.mo Sr. El Condestable de Francia mi Señor.

Señor.

Es carta para rato ocioso, q. no contiene sino consuelo mio.