Silenciosos todos sobre un pico de Darién.»

Pero Keats se equivocó. No fué Cortés el primero que vió el Pacífico, sino Balboa, y cinco años antes de que Cortés sentase la planta en el continente de América.

Nació Balboa en la provincia de Extremadura, en 1475. Embarcóse, con Bastidas, con rumbo al Nuevo Mundo en 1501, y entonces vió Darién; pero se estableció en la isla Española. Nueve años después se trasladó con Enciso a Darién, y allí permaneció. La vida en el Nuevo Mundo era entonces muy turbulenta, y los primeros años de la de Balboa fueron muy movidos; pero tenemos que pasarlos por alto. Pronto hubo disturbios en la colonia de Darién. Enciso fué depuesto y llevado a España como prisionero, y Balboa tomó el mando. A su llegada a España, Enciso echó toda la culpa a Balboa, y consiguió que el rey condenara a éste por el delito de alta traición. Al saber esto, determinó Balboa dar un golpe maestro cuya resonancia le granjease de nuevo el favor del rey. Había oído a los indígenas hablar de otro océano y del Perú—los que no habían visto todavía ojos europeos,—y se hizo el propósito de hallarlos. En septiembre de 1513, se embarcó para Coyba con 190 hombres, y desde aquel punto, con sólo 90 que le siguieron, atravesó a pie el istmo hasta llegar al Pacífico, realizando uno de los viajes más horribles que puede imaginarse, por su longitud. Fué el 26 de septiembre de 1513 el día en que, desde la cima de una sierra, los harapientos y ensangrentados héroes contemplaron la inmensidad azul del mar del Sur, que no se llamó Pacífico hasta mucho tiempo después. Bajaron a la costa, y Balboa, vadeando el nuevo océano hasta la rodilla; blandiendo en alto su espada con la mano derecha, y con la izquierda el invicto pendón de Castilla, tomó posesión solemne de aquel mar en nombre del rey de España.

Los exploradores regresaron a Darién en 18 de enero de 1514, y Balboa envió a España una relación de su gran descubrimiento.

Pero Pedro Arias de Avila había ya salido de la madre patria para substituirle. Al fin la nueva de la proeza de Balboa llegó a conocimiento del rey, el cual le perdonó y le nombró Adelantado; y algún tiempo después casó el descubridor con la hija de Pedro Arias. Siempre con grandes planes, Balboa condujo el material necesario a través del istmo con muchísimo trabajo, y en las playas del azul Pacífico construyó dos bergantines, que fueron los primeros buques que se hicieron en las Américas. Con éstos tomó posesión de las islas de las Perlas, y después salió en busca del Perú; pero tuvo que retroceder por la fuerza de las tormentas, que pusieron un fin desastroso a su empresa. Su suegro, celoso del brillante porvenir de Balboa le llamó a Darién, engañándolo con un mensaje traicionero; y le prendió y lo hizo ejecutar públicamente el año 1517, acusándolo falsamente de alta traición. Tenía Balboa todo el temple de un gran explorador, y a no ser por la infame acción de Avila, es probable que hubiese alcanzado más altos honores. Su valor era pura audacia, y su energía incansable; pero fué imprudente y descuidado en su actitud con respecto a la Corona.


V

CAPÍTULO DE LA CONQUISTA

Mientras el descubridor del mayor de los océanos estaba aún tratando de averiguar sus lejanos misterios, un guapo, atlético y gallardo joven español, que estaba destinado a hacer mucho más ruido en la historia, empezaba a dar que hablar desde los umbrales de América, de cuyos reinos centrales debía ser más tarde el conquistador.