Tiró el estudiante en dirección de la Plaza Vieja por la calle de San Ignacio. En la esquina de la de Sol tropezó con otros dos estudiantes poco más o menos de su edad, que en toda apariencia esperaban su llegada. El uno de ellos no es desconocido para el lector, pues le ha visto en la cuna de la calle de San José. Nos referimos a Diego Meneses. Era el otro de figura menos galana y esbelta, agregando a su baja estatura un cuello muy corto y hombros bastante levantados, entre los cuales llevaba como enterrada una cabeza redonda y chica. Había cierta confusión en su frente más angosta y levantada; los ojos tenía pequeños y penetrantes, la nariz algo arremangada, la barba aguda y la boca fresca y húmeda, por cierto la más expresiva de sus menudas facciones; el cabello crespo y así en su semblante como en su cuerpo se descubría desde luego la gran malicia que animaba su travieso espíritu. Junto con una fuerte palmada en el hombro, Leonardo le dio el nombre de Pancho Solfa. Este, medio sonreído, medio mal humorado del golpe dijo:
—Cada animal tiene su lenguaje, y el tuyo, Leonardo, es a veces muy expresivo.
—Porque te quiero te aporreo, Pancho. ¿Quieres otra caricia?
—Basta, chico. Y se desvió, haciendo un movimiento con la mano izquierda.
—¿Qué hora es? preguntó Leonardo. Recuerdo que no le di cuerda anoche a mi reloj y se ha parado.
—Las siete acaban de dar en el reloj del Espíritu Santo, respondió Diego. Nos marchábamos sin ti, creyendo que se te habían pegado las sábanas.
—Por poco no me levanto en todo el día. Me acosté tarde y mi padre me hizo llamar al amanecer. Él, como se acuesta con las gallinas, madruga siempre. ¿No les parece a ustedes que hay tiempo de dar una vueltecita por la Loma del Ángel?
—Soy de opinión que no, dijo Pancho. A menos que tú, cual otro Josué, tengas la virtud de parar el sol.
—Te pereces por una cita, Pancho, venga o no venga a pelo. ¿Pues no sabes que el sol no camina desde que Josué le mandó parar su carrera? Si hubieses estudiado astronomía sabrías eso.
—Di, más bien, que si hubiera estudiado historia sagrada, dijo Meneses.