ANDRÉS
(Conmovido.) Si le pone a la puerta de una mujer tan buena como tú, no es más que una desgraciada.
MARCELA
¡La sigues defendiendo!
ANDRÉS
A una sola como tú dices, no. A todas las que sufran el mismo penar.
MARCELA
¡Dios mío!... ¡Cómo te descubres! Ya quedo bien segura de que aquella noche estabas despierto aguardando al jayón.
ANDRÉS
(Volviendo a impacientarse.) ¡Otra vez!...