¿Y cómo anoche la diste arrimo?
MARCELA
No te lo sé decir... Toda la lástima y el sentimiento subiéronse a mi boca de un pronto. «Estaba» ahí esperando como yo: la llamé y vino. Juntas lloramos y yo sentí consuelo al cobijarla. Pero si nos hallaste juntas... ¡nos apartaban muchas cosas!...
LUISA
¡Se te haría la noche un siglo!
MARCELA
Al revés... se me pasó como un vuelo. Las penas se me pasmaron aturdidas y ya no supe si yo era yo.
LUISA
Estarías trasoñada.