¿Qué voy a deciros? No vale para contado. (Pausa.) Cuando ayer barrunté la nieve en los cielos y en el aire, quise venir antes que reventara la nube, creyendo que había lugar...
ELÍAS
¿Y salisteis?
ANDRÉS
Esa fué mi torpeza. Jesús no había querido almorzar. Ardía y temblaba, y me entró la prisa de traerle. Como a la hora de camino, en la mitad del monte, nos alcanzó la lluvia de través, un cierzo helado que se volvía nevasca, todo envuelto en huracanes. Entonces quise volverme al invernal... Pero ya estaban rasas las veredas: nos cegaba la nieve; perdí el tino y erré el sendero.
MANUEL
¡No hay mucho que asombrarse!
ELÍAS
¡El temporal aturde al más valiente!