(A Marcela, con ansiosa inquietud.) ¿Pero es verdad?
LUISA
(Suplicante.) ¡Marcela, por Dios!
MARCELA
(A su marido.) ¡Es verdad! (A IRENE.) ¡No te engaño! (Señalando al niño.) Quise valerme de él contra ti, y no quiso el que todo lo puede!... Este niño es el vuestro, el saludable y dulce, el de los ojos verdes que embrujan como los tuyos. (Habla con pasión y violencia, arrepentida y desesperada a un tiempo, mientras IRENE se sacia mirando al hijo y le tiende los brazos.) ¡Fíjate! Cuando Andrés le mira, es igual que si te mirase a ti.
IRENE
(Mirando y abrazando al niño, que se resiste asustado.) ¡Yo no pienso en Andrés!
MARCELA
(Con lógica brutal.) ¡La que se lleva al hijo se lleva al hombre!