Quería que me prestases el mandil de color de rosa para hacer uno igual.

MARCELA

Sí, mujer.

LUISA

(Reparando en la preocupación de MARCELA que se ha sentado en una silla de través y apoya los brazos en el respaldo.) Pero, oye, ¿qué te pasa?

MARCELA

(Suspirante.) Lo de siempre.

LUISA

¿Está peor Jesusín?