(Alargándole la madeja para que le ayude.) ¿Ni tener aquí?

MARCELA

¡Ni eso!

LUISA

¡Válgame el Señor! (Se levanta, cuelga la madeja en el respaldo de la silla y se pone a devanar.)

REMEDIOS

(A LUISA.) Bien considero lo que padece esta infeliz, que el que tiene un hijo solo, está siempre si le ve o no le ve.

LUISA

Yo, ¡como no tengo ninguno!