LIBRO DECIMOSÉPTIMO.
Mientras iba sobre Valencia denso nublado, sin que bastaran a disiparle ni los esfuerzos de aquella provincia, ni de las inmediatas, será bien que veamos lo que ocurría por el occidente de España y lugares a él contiguos.
Lord Wellington
en
Fuenteguinaldo.
Cruzado que hubo Lord Wellington el río Tajo, siguiendo en julio el movimiento retrógrado del mariscal Marmont, caminó al norte y sentó sus reales el 10 de agosto en Fuenteguinaldo, con visos de amagar a Ciudad Rodrigo.
Permaneció, no obstante, inmoble hasta promediar septiembre, de lo que se aprovechó el francés, ansioso de extender el campo de su dominación, para atacar al 6.º ejército español; lisonjeándose de deshacerle, y verificar quizá en seguida una incursión rápida en el reino de Galicia.
Tocaba ejecutar el plan al general Dorsenne, que mandaba en jefe las tropas y distritos llamados del norte; y favorecíanle, en su entender, no solo la inacción de Lord Wellington, sino también mudanzas sobrevenidas en el gobierno de las fuerzas españolas.
Sexto
ejército español.
Vimos cuán atinadamente capitaneaba el 6.º ejército Don José Santocildes, y cuánto le adestraba de acuerdo con el jefe de estado mayor D. Juan Moscoso. En virtud de tan loable porte parecía que hubiera debido continuar en el mando. No lo permitió la suerte aviesa. Abadía sucede
a Santocildes. Reemplazole en breve Don Francisco Javier Abadía. Se atribuyó la remoción al general Castaños, que conservaba, si bien de lejos, la supremacía del 6.º ejército, y susurrose que le impelieron a ello inspiraciones de ajenos celos, u otros motivos no menos reprensibles. Abadía se presentó a sus tropas a mediados de agosto.
Posición
de aquel ejército.