Número [22-6].

Estos cuadros, con muchos de los objetos extraídos del Gabinete de Historia natural de Madrid, devolviéronse a nuestro gobierno en 1814. Pero como llegase repentinamente Napoleón de la isla de Elba, no hubo tiempo para trasportarlos a España, y desaparecieron por el momento. Repuesto Luis XVIII, ganada que fue la batalla de Waterloo, en el trono de Francia, y hallándose en París de ministro interino de España el general Don Miguel de Álava, presentose a este el marqués de Almenara con deseo de indicarle, como lo verificó, y movido puramente de amor a su patria, el paradero de dichos cuadros y efectos. Reclamolos en consecuencia aquel ministro, y entregáronsele, aunque deteriorados los cuadros y en lamentable estado; motivo por el que juzgó el general Álava ser prudente y aun necesario el que se restaurasen y aun trasladasen de la tabla al lienzo, antes de enviarlos a España, saltando ya la pintura por lo carcomido de la madera. Nuestro gobierno resistiolo algún tiempo; pero cedió a las instancias y justas reflexiones de aquel general, apoyadas en un informe juicioso que le dieron el célebre escultor Canova y los pintores Palmaroli y Benvenuti, que habían a la sazón pasado a París para reclamar y recoger las preciosidades artísticas de Roma y Florencia. Encargose la obra, según apuntamos en el texto, a Mr. Bonnemaison; concluida la cual, remitiéronse los cuadros a España, en donde se hallan ahora, excepto uno de las Venus, que el rey Fernando VII regaló a su aliado el emperador de Rusia.

La Regencia del reino ayudada por el celo ilustrado de la real Academia de San Fernando, no cesó desde la primera evacuación de los franceses de Madrid en 1812 de dar providencias que evitasen en lo posible el extravío u ocultación de los cuadros sacados por los franceses o por orden del gobierno intruso, de iglesias, conventos u otros establecimientos públicos. Existen los antecedentes en el archivo de la referida Academia.

Número [22-7].

El despojo del archivo de Simancas empezó en 1811, en cuyo año se presentó allí a recoger papeles, para llevárselos a Francia, el archivero del imperio J. Guite. He aquí copia literal de los documentos que lo comprueban.

«Real archivo de Simancas. — Con licencia del señor Don Manuel de Ayala y Rosales, secretario del archivo real de Simancas, he sacado yo un libro con cubiertas de pergamino sobre la primera de las cuales en el verso se halla escrito: Libro de la dicha tercera arca, número diecinueve, y será el dicho libro remitido en dicho archivo cuando volveré en Simancas. Hecho en Simancas 25 marzo de 1811. J. Guite. Real archivo de Simancas. — Yo comisario del gobierno francés infraescrito: declaro haber sacado del real archivo de Simancas para llevar en Francia en virtud de la orden de S. E. el ministro de lo interior, comunicada al señor Gobernador del 6.º gobierno, los papeles siguientes: — 1.º Los de Estado del Cubillo bajo. — 2.º Los de las negociaciones de Nápoles, Sicilia y Milán, de la pieza segunda. — 3.º Los del Patronato Real. — 4.º Los del Cubillo alto. — 5.º Siete registros de órdenes y seis legajos de órdenes. — 6.º Tres registros de cédulas de la Emperatriz. — 7.º Cuatro registros de los caballeros de la cuantía. — 8.º Siete legajos de hidalguías. — 9.º Quince legajos de Cortes. — 10. Veintiún libros de Juan de Berzosa. — 11. Las bulas de los obispados y arzobispados de Castilla y León. — 12. La planimetría de Madrid. — 13. Los papeles del Estado misivo con los inventarios correspondientes. De los cuales papeles y inventarios, que van colocados en ciento setenta y dos cajones, el señor Don Manuel de Ayala y Rosales, secretario del dicho archivo, es legítimamente descargado. Hecho en Simancas a 28 de mayo de 1811.»

«El infraescrito comisario del gobierno francés, encargado del reconocimiento y transporte de los papeles existentes en el real archivo de Simancas, certifico haber extraído del referido real archivo los legajos que contienen las materias siguientes: — 1.º Todos los legajos que existían en la pieza baja de Estado, concernientes a negociaciones de varias partes de Europa. — 2.º Los libros y registros de la Cancillería del Consejo que había en Aragón. — 3.º Los papeles de la secretaría de la negociación de Cataluña, excepto los intitulados Cartas. — 4.º Treinta y siete legajos de mercedes de los reyes Don Juan y Don Enrique. — 5.º Cuatro legajos tocantes a las Cortes de Valencia. Los cuales papeles con sus correspondientes inventarios han sido sacados por mí a consecuencia de orden del Excmo. señor ministro del interior para ser conducidos a Francia. Y para descargo del señor Don Manuel de Ayala, archivero principal del mencionado real archivo de Simancas, le doy la presente certificación que en todo caso le deberá servir de resguardo y recibo, firmada de mi mano, y datada en Simancas a seis de junio de mil ochocientos once. J. Guite.»

Devolviéronse a Simancas en 1816 estos papeles, excepto varios documentos importantes que entresacaron en Francia de los mismos legajos, la correspondencia íntegra diplomática con la corte de París, y asimismo los tratados y convenios hechos con su gobierno, con otros que indicamos en el texto, y fueron extraídos del archivo entonces o después.

En la carta a Mr. Molé, que sirve de prefacio a L’Histoire de la Reforme, de la Ligue et du Règne de Henry IV, par Mr. Capefigue, dánse pormenores curiosos sobre estos despojos, no menos que sobre las contestaciones que en el asunto han mediado entre los gobiernos de España y Francia.

También se infiere de la citada obra (tomo 2.º, pág. 80) no haber pasado a Francia, según presume Llorente en su Historia crítica de la Inquisición, (tomo 3., cap. 31., párraf. 181 y 182) la causa del príncipe Don Carlos, sino que la caja de nogal en que se sospechaba estar encerrados los papeles comprensivos de la misma, no contenía más que los autos de la formada a Don Rodrigo Calderón, remitidos a Simancas por orden de Felipe IV en 22 de junio de 1623. Noticia que confirma lo mismo que de palabra hemos oído varias veces a personas respetables de Valladolid.