—No, estas señoras no quieren nada—se apresuró a advertir la madre, clavando a su hijo a la puerta del café con una mirada elocuentísima.

A pesar del aplomo de buen género que creía Josefinita poseer, se vieron a la claridad del gas sus ojos preñados de lágrimas de orgullo y su tez encendida, como si la abofeteasen. Dijo un seco «adiós» a Clara y Lola; a Baltasar y a doña Dolores ni palabra. Cogiose del brazo de la viuda y pronto se confundieron en la oscuridad del fin de la calle sus espaldas, erguidas con dignidad propia de espaldas de destronadas reinas. Baltasar se volvió hacia su madre.

—Pero, mamá...—pronunció.

—¡Chsss!—murmuró ella en voz baja, casi al oído del mancebo...—. Eres un bolo, que te comprometes en público con ellas, y tienen medio perdido su asunto. Van a quedar en la calle, chiquillo.... He confesado a la infeliz de la madre y no pudo negármelo.... Yo ya lo sabía por un abogado. Va muy mal todo eso.... Niñas, sentaos—añadió dirigiéndose a Lola y Clara—. Mozo, cuatro medios de leche y barquillos....

—Yo no tomo...—dijo Baltasar.

—Mozo, tres medios no más.... Pues mira como andas, porque esa mocosa con su gesto de todo me fastidia, te va a envolver.... La tendrás que mantener, y a las cuñaditas, y a la viuda....

—Pero si no pienso... usted todo lo abulta. Sólo que las cosas hechas así de este modo se comentan y dan que hablar.... ¿No se empeñó usted misma en que las acompañase?

—Con permiso de ustedes—dijo el mozo colocando en la mesa tres vasos de leche amerengada coronados de canela, y un cestito de paja lleno de barquillos. Clara y Lola se pusieron a chupar su refresco, comprendiendo que no debían oír el diálogo de su madre y hermano.

—Que las acompañases, sí... porque no me figuraba yo que iba a resultar tal compromiso.... Si pierden el pleito, ni sé cómo pagarán las costas.... Han de acudir al bolsillo del prójimo; acuérdate de lo que te digo; como si todo el mundo tuviese ahí el dinero a disposición....

—Pues yo—declaró Baltasar—no vuelvo a meterme en otra.... Mire usted bien las cosas antes, porque esto de andar así, hoy tomo y mañana dejo, es ridículo y le pone a uno en evidencia. Dirá la gente que cazamos... que cazo un dote.... ¡Ya ve usted!