Los pazos de Ulloa

Emilia Pardo Bazán

Capítulos:
[Tomo I]
[-I-,] [-II-,] [-III-,] [-IV-,] [-V-,] [-VI-,] [-VII-,] [-VIII-,] [-IX-,] [-X-,] [-XI-]
[Tomo II]
[-XII-,] [-XIII-,] [-XIV-,] [-XV-,] [-XVI-,] [-XVII-,] [-XVIII-,] [-XIX-,] [-XX-,] [-XXI-,] [-XXII-,] [-XXIII-,] [-XXIV-,] [-XXV-,] [-XXVI-,] [-XXVII-,] [-XXVIII-,] [-XXIX-,] [-XXX-]

[Tomo I]


[-I-]

Por más que el jinete trataba de sofrenarlo agarrándose con todas sus fuerzas a la única rienda de cordel y susurrando palabritas calmantes y mansas, el peludo rocín seguía empeñándose en bajar la cuesta a un trote cochinero que descuadernaba los intestinos, cuando no a trancos desigualísimos de loco galope. Y era pendiente de veras aquel repecho del camino real de Santiago a Orense en términos que los viandantes, al pasarlo, sacudían la cabeza murmurando que tenía bastante más declive del no sé cuántos por ciento marcado por la ley, y que sin duda al llevar la carretera en semejante dirección, ya sabrían los ingenieros lo que se pescaban, y alguna quinta de personaje político, alguna influencia electoral de grueso calibre debía andar cerca.