—Hombre, hombre, hombre; si yo no pregunto...—dijo él encogiéndose de hombros.
—Me importa un bledo lo que creyese usted de mí.... Pero esta señora es... una mujer honrada; por incidentes que no son del caso viene sola, y la acompaño hasta entregársela a su esposo....
Y viendo la media sonrisa de su interlocutor, añadió:
—Le aconsejo a usted que me crea, porque mi reputación de verídico es quizás la única que en el mundo aprecio....
—Le creo a usted; le creo a usted...—dijo sencilla y sinceramente el mozo—; usted pasa por algo raro, raro; pero muy franco también... Además, yo soy práctico, práctico, práctico en la materia, y bien distingo las verdaderas señoras....
Díjolo haciendo tercera vez venia a Lucía, con gentil desembarazo. Levantose ella, instintivamente digna, y serio y compuesto el rostro le devolvió el saludo. Artegui se adelantó entonces, y soltó la fórmula sacramental:
—El señor don Pedro Gonzalvo, la señora de Miranda.
Miranda.... Sí, sí, lo he visto, lo he visto abajo escrito en la tablilla también... conozco un Miranda que se habrá casado estos días... solterón, solterón....
—¿Don Aurelio?—preguntó Lucía a pesar suyo.
—Justo.... Le trato mucho, mucho.