La iglesia, como algunas de las anteriores, es un compuesto extraño de épocas y estilos, denotando las muchas y hondas reformas que en el transcurso de los siglos experimentó.
A pesar de la pobreza de su fachada, de admirable sencillez románica, el ábside, con sus ventanas ojivales y su torreón almenado, le da cierta prestancia y apariencia de gran templo.
OBJETOS ARTÍSTICOS.
En la nave hay dos panteones, uno al lado de la Epístola y otro al del Evangelio, que tienen cuatro escudos de armas de los Ayala y de los Sarmiento.
El panteón del lado de la Epístola tiene dos sepulcros labrados, con estatuas yacentes de tamaño natural, representando a los fundadores del monasterio. Una es la de D. Fernán Pérez de Ayala y la otra de su esposa, D.^a María Sarmiento. Estos sepulcros estuvieron antes debajo del coro y al trasladarlos al lugar que ocupan ahora, enterraron y transformaron las inscripciones.
Cerca del altar mayor hay otros dos sepulcros que se cree pertenecen a la familia de los Ceballos y sean de otro Fernán Pérez de Ayala y de D.^a Elvira Álvarez de Ceballos, su mujer, fallecidos en los años de 1385 y de 1378, respectivamente.
En uno de los edificios aislados que forman parte del monasterio y se comunican con la iglesia, edificio que por sus trazas parece una casa-fuerte, existe una capilla, dedicada a Nuestra Señora del Cabello. La imagen de este nombre es de oro, con un peso de 14 marcos, y se la llama así por tener en la coronilla un cabello de la Virgen, regalos de los fundadores.
Al lado del altar mayor hay dos estatuas yacentes de alabastro, que son del célebre canciller D. Pero López de Ayala y de su mujer, doña Leonor de Guzmán, fundadores de la capilla.