Vencido que fué el Conde en Durana por las tropas del Emperador, éste le despojó de cuanto poseía e incorporó la villa a su Corona. Últimamente, por sentencia de la Chancillería de Valladolid, en 1537, se declaró que Salvatierra no volvería a depender de ningún señor.
En la guerra de la Independencia, y luego en las dos guerras civiles, Salvatierra sufrió varios saqueos, siendo bárbaramente memorable la destrucción que en sus templos, archivos y murallas causó el ejército francés al retirarse, tras de haberla ocupado durante seis años.
También queda como efemérides bárbara la destrucción de las murallas, en la primera guerra carlista. De nueve a diez mil carros de piedra sacaron de las fortificaciones para restaurar el castillo de Guevara, y después el propio Ayuntamiento, sacando piedra para obras municipales, acabó de desmantelar aquellas murallas de tan rara antigüedad y gloriosa historia.
MONUMENTOS.
Aunque por los saqueos y destrucciones a que nos hemos referido, el caudal artístico y arqueológico de Salvatierra mermó bastante, aun quedan testimonios valiosísimos en templos, palacios y monumentos de varia índole.
Son notables y dignos de mención: la Cruz de piedra que se alza a la entrada de la villa, cruz formada de una columna lisa, apoyada en un ancho basamento, también de piedra, y rematado en collarino y ábaco de estilo ojival, que sostienen el trofeo, con hermosos relieves y una labrada cruz del mismo estilo; algunos lienzos de la primitiva fortificación, que era de sillería de piedra blanca, con sus cubos y baluartes; la llamada casa de los Eulates, palacio solariego, de sencilla fábrica de piedra, que ostenta en su fachada un hermoso escudo labrado, donde campean una cruz y un león rampante con corona, y el palacio municipal, que se comenzó a construir en el sitio más alto de la villa, por los años de 1606, junto a la antigua iglesia de San Martín.
Entre los templos de la villa merecen mencionarse los de Santa María y San Juan, y entre las ermitas y monasterios de los alrededores, los conventos de carmelitas descalzas y de las Hijas de María, entrambos dedicados a la enseñanza, y el beaterio de la Magdalena, donde estuvo el Hospital de San Lázaro, que hoy está, desgraciadamente, casi en ruinas.
De las iglesias de Santa María y de San Juan, ambas parroquiales, dice D. Fortunato Grandés en sus Apuntes históricos de Salvatierra:
«Son ambas iglesias de estilo ojival del siglo XV, advirtiéndose en la de Santa María la transición del Renacimiento, y siendo de notar que en ella, desde los cimientos a la veleta, todo es piedra de sillería, traída probablemente de la cantera de Encía.