Según el proyecto de los Sres. Luque y Apraiz, el estilo de la nueva Catedral será el ojival puro del siglo XIII, con todo el adorno, filigrana y riqueza de líneas que dicho estilo permite y sin perjuicio de la severa gravedad que lo caracteriza.
La fachada principal, lo mismo que las laterales, situadas en los extremos de la nave transversal del crucero, serán primorosos trabajos de calado y crestería, de igual modo que los pináculos, ventanales y agujas.
Tendrá la Catedral una innovación muy conveniente; la de que el coro estará rodeando el ábside, y así no quitará la vista del altar y capilla mayor, como sucede en la Catedral vieja de Vitoria y en otras varias.
La planta de la Catedral tendrá la forma de una cruz latina. Le precede un gran pórtico, compuesto de tres bóvedas, cuya magnificencia anunciará la riqueza y grandiosidad interior.
Sobre los tramos extremos se alzarán las dos torres que, desde su planta a la cúspide, tendrán 97 metros de altura y serán muy ligeras y afiligranadas. El cimborrio, también bellísimo, está, por su estructura, inspirado en el célebre de Burgos.
El pórtico da acceso por tres grandes puertas al interior, que se compone de cinco naves.
El coste de la Catedral será de siete a ocho millones de pesetas.
Se instalará calefacción por el sistema de vapor y tuberías de agua condensada.