La cripta ocupa la extensión de la girola, y tanto las torres como el cimborrio y el crucero rematarán en cruces de hierro esbeltas y airosísimas.
LA CRIPTA.
La cripta de la nueva Catedral, que hemos visitado varias veces, acompañados del arquitecto, Sr. Luque, el cual, con el Sr. Apraiz, es autor, como ya se ha dicho, del proyecto en obras, se destina a panteón de los Obispos de la diócesis vascongada, y está situada debajo del espacio que en la Catedral propiamente dicha constituirá la girola.
Es la cripta de forma semicircular, y se compone de la nave de circulación y de siete capillas, entre las cuales se destacan por su arte primoroso y suntuario las del Rosario, la de Vizcaya, la de la Virgen de Begoña y la capilla de Navarra.
En la capilla central se ha colocado el altar del Cristo de la Buena Muerte, labrado todo en mármol de Carrara por el notabilísimo escultor D. Emilio Molina. En los entrepaños están los sepulcros de los Prelados y varios bocetos en barro que dan perfecta idea de cómo quedarán el día en que estén terminados.
El estilo general de la cripta es el mismo que ha de presidir en toda la obra, o sea el ojival del siglo XIII, con las influencias modernas que, necesariamente, han de prestarle los progresos artísticos conseguidos.
Todos los arcos ojivales son rebajados, de una gran robustez, y están reunidos en los centros de las bóvedas por 14 enormes claves de afiligranadas y variadísimas tracerías.