Ni la iglesia parroquial, donde no hay nada de notable más que el relieve de piedra ya descrito, ni las ermitas de San Miguel de Henayo, de Nuestra Señora de Larraza, de San Julián, de San Pedro Larraz y de San Martín—todas ellas muy semejantes por su insignificancia,—ni el convento de las Clarisas, donde no fué posible alcanzar visita, a pesar de los buenos oficios del Arcipreste, merecen singular mención.
Únicamente hay que citar, más por su antigüedad y valor histórico que por sus excelencias artísticas, la Casa-Ayuntamiento, que ostenta en su fachada los tres arcos de un pórtico severo y el escudo de esta gloriosa villa, que D. Alfonso, el Justiciero, mandó poblar.
AMURRIO
EL PUEBLO.
Se llega a Amurrio de Vitoria por la carretera de Bilbao. A la entrada del pueblo hay un precioso grupo de chalets, de tipo suizo, que le dan un aspecto exótico.
Está situado Amurrio en una llanura rodeada de montañas; tiene 98 casas y cerca de 500 vecinos, que se dedican a la agricultura y ganadería.
Se compone este Municipio de los lugares, aldeas y barrios de Amurrio, Aldama, Alday, Alturriaga, Arisqueta, Arrechoncho, Arrieta, Berganza, Cerrajería, La Calle, Landaburo, Larra, Mendíjur, Olaco, Onsoña, Orúe, Oscate, Pardio, Sagalíbar, Sargarribay, San Roque, Saracho, Ugarte y Zamora, los cuales, esparcidos por el término, en la llanura de sus prados, ofrecen un hermoso y pintoresco panorama.
HISTORIA
La fundación de Amurrio es antiquísima, tomando parte en las obscuras epopeyas de los primeros tiempos de la invasión goda. Los anales y cronicones registran este nombre de Amurrio junto al de merindades y cofradías de la Reconquista, sobresaliendo el nombre del fundador de la casa-solar de Mariaca, D. Juan de Mariaca, de quien, según el Sr. Carreras Candi, se registran hazañas comparables a las de Hércules.
Hasta el año 1839 existió en Amurrio una torre antiquísima que perteneció al Duque de Berwick, el cual percibía por juro los frutos decimales.