HISTORIA
Según un privilegio de D. Alfonso, el Sabio, otorgado en 1272, se concedió «a los pobladores de la puebla de Arciniega el fuero e las franquezas que han Vizcaya e el concejo de Vitoria».
Los Reyes Católicos confirmaron el privilegio en 1480.
Cuando, en la guerra de la Independencia, los franceses suprimieron el fuero, representantes de todo Álava, reunidos en el monasterio de Arciniega, nombraron diputado general de su provincia a D. Miguel Ricardo de Álava.
MONUMENTOS.
A más de los edificios modernos levantados por las Hermanas Carmelitas y de la Compañía de María, y por los Hermanos Maristas y de las Escuelas Cristianas, todos sujetos al «arte social» de que hablábamos en el prólogo para lamentar que anteponga la utilidad a la belleza, existen en la histórica villa monumentos de arqueología muy notables.
El convento de las Agustinas, fundado en 1586 por Pedro Ruiz de Montellano y su esposa, Inés de Oribe, ostenta una portada de estilo jónico y un sobrearco con un notable escudo en piedra.
Los dos palacios de Álava y de Murga, entrambos con fachadas platerescas y relieves muy elegantes en sus escudos, tienen aún restos de murallas y algún cubo con aspillera casi intacto.