[27] He aquí traducidos los nombres de los doce diablos que Dante menciona en este canto: Malebranche, malas garras.—Malacoda, cola maldita.—Scarmiglione, que arranca los cabellos.—Alichino, que hace inclinar a los otros.—Calcabrina, que pisa el rocío.—Cagnazzo, perro malo.—Barbariccia, el de la barba erizada.—Libicocco, deseo ardiente.—Draghignazzo, veneno de dragón.—Ciriatto-Sannuto, colmillo de jabalí.—Graffiaccane, perro que araña.—Rubicante, inflamado. Todas estas versiones son de Landino.
[28] Mo e issa, voces que significan ahora en lombardo. Mo, del latín modo, que es ahora; issa, elipsis del latín hac, ipsa hora, es también ahora.
[29] Cuéntase que hubo en Colonia un abad tan ambicioso e insolente, que pidió permiso al Papa para que sus monjes pudieran usar capas de escarlata, cintos, espuelas y estribos de plata sobredorada. Esta petición desagradó tanto al Pontífice, que dispuso que en adelante el abad y sus monjes usaran capas negras y mal hechas, y cintos y estribos de madera.
[30] El emperador Federico II encerraba a los culpables de lesa majestad en capas de plomo, y luego los arrojaba al fuego.
[31] Hermanos de una orden de caballería instituída para combatir contra los infieles y los que violaran la justicia. Se les llamó Gaudenti (gozosos) por la vida licenciosa que llevaron.
[32] Agata de color verde obscuro con manchas rojizas, a la que se atribuían virtudes milagrosas contra toda clase de veneno y especialmente contra las mordeduras de las serpientes, y que tenía además la de hacer invisible al que la llevaba.
[33] Agnolo Bruneleschi, florentino.
[34] Para mayor claridad, nótese bien que Dante ve primero tres espíritus: Agnolo Brunelleschi, Buoso Donati y Puccio Sciancato. Luego viene Cianfa en forma de serpiente con seis patas, se arroja sobre Brunelleschi, y los dos se convierten en un solo monstruo, que se va con pasos lentos. Llega después, en forma de serpiente lívida y negra, Guercio Cavalcante: pica a Buoso, le transforma en serpiente y él se vuelve hombre: Buoso huye silbando. Quedan solos en escena Puccio Sciancato, que no ha sufrido transformación, y "aquel a quien llora Gaville;" es decir, Guercio Cavalcante.
[35] Colocados en una misma pira los cadáveres de los hermanos Eteocles y Polinyces, que se habían dado muerte el uno al otro, la llama descubría, bifurcándose, que se odiaban aun después de muertos.
[36] Este espíritu es el conde Guido de Montefeltro.