Casi todos los que sobreviven son hoy literatos distinguidos, y si un día los poderes intelectuales han de tener parte en la dirección de los negocios de la República Argentina, muchos y muy completos instrumentos hallará en esta escogida pléyade largamente preparada por el talento, el estudio, los viajes, la desgracia y el espectáculo de los[{304}] errores y desaciertos que han presenciado o cometido ellos mismos.

«En nombre de Dios—dice el acta—, de la patria, de los héroes y mártires de la Independencia Americana; en nombre de la sangre y de las lágrimas inútilmente derramadas en nuestra guerra civil, todos y cada uno de los miembros de la asociación de la joven generación argentina:

»Creyendo que todos los hombres son iguales;

»Que todos son libres, que todos son hermanos, iguales en derechos y deberes;

»Libres en el ejercicio de sus facultades para el bien de todos;

»Hermanos para marchar a la conquista de aquel bien y al lleno de los destinos humanos;

»Creyendo en el progreso de la humanidad; teniendo fe en el porvenir;

»Convencidos de que la unión constituye la fuerza;

»Que no puede existir fraternidad ni unión sin el vínculo de los principios;

»Y deseando consagrar sus esfuerzos a la libertad y felicidad de su patria y a la regeneración completa de la sociedad argentina,