No me queda en la tierra

más asilo y resguardo

que los áridos riscos de esta sierra;

en ella estoy... Aún tiemblo y me acobardo...

(Mira hácia el sitio por donde ha venido.)

¡Ah!... nadie me ha seguido.

Ni mi fuga veloz notada ha sido.

...No me engañé, la horrenda historia mia

escuché referir en la posada...

Y ¿quién, cielos, sería