Pero ¿para quién?

Leonor.

Para la criatura más infeliz del mundo.

Meliton.

¡Mala recomendacion!... Pero bueno; abriré la portería, aunque es contra regla, para que entreis á esperar.

Leonor.

No, no, no puedo entrar... ¡¡¡Jesus!!!

Meliton.

Bendito sea su santo nombre... Pero ¿sois algun excomulgado?... Si no es cosa rara preferir el esperar al raso. En fin, voy á dar el recado, que probablemente no tendrá respuesta. Si no vuelvo, buenas noches: ahí á la bajadita está la villa, y hay un buen meson. El de la tia Colasa.

(Ciérrase la ventanilla, y Doña Leonor queda muy abatida.)