Ya no me sigue la sombra
sangrienta del padre mio,
ni escucho sus maldiciones,
ni su horrenda herida miro,
ni...
Guardian.
¡Oh! no lo dudo, hija mia;
libre estais en este sitio
de esas vanas ilusiones,
aborto de los abismos.
Ya no me sigue la sombra
sangrienta del padre mio,
ni escucho sus maldiciones,
ni su horrenda herida miro,
ni...
Guardian.
¡Oh! no lo dudo, hija mia;
libre estais en este sitio
de esas vanas ilusiones,
aborto de los abismos.