Si los señores de Sevilla son vanidad y pobreza todo en una pieza. Don Álvaro es digno de ser marido de una emperadora... ¡Qué gallardo!... ¡qué formal y qué generoso!... Hace pocos dias que le dije la buenaventura (y por cierto no es buena la que le espera si las rayas de la mano no mienten), y me dió una onza de oro como un sol de mediodia.

Tio Paco.

Cuantas veces viene aquí á beber me pone sobre el mostrador una peseta columnaria.

Majo.

¡Y vaya un hombre valiente! Cuando en la Alameda vieja le salieron aquella noche los siete hombres más duros que tiene Sevilla, metió mano, y me los acorraló á todos contra las tapias del picadero.

Oficial.

Y en el desafío que tuvo con el capitan de artillería se portó como un caballero.

Preciosilla.

El marqués de Calatrava es un vejete tan ruin, que por no aflojar la mosca, y por no gastar...

Oficial.