si no me acogeis benigno,

piedad pediré á las fieras

que habitan en estos riscos,

alimento á estas montañas,

vivienda á estos precipicios.

No salgo de este desierto;

una voz hiere mi oido,

voz del cielo que me dice:

aquí, aquí; y aquí respiro.

(Se abraza con la cruz.)