Cuando vivió la penitente antigua

en ese mismo sitio, á donde os lleva

gracia especial del brazo omnipotente,

tres malhechores con audacia ciega

llegar quisieron al albergue santo;

al momento una horrísona tormenta

se alzó, enlutando el indignado cielo,

y un rayo desprendido de la esfera

hizo ceniza á dos de los bandidos,

y el tercero, temblando, á nuestra iglesia