Capellan.
Aquí viene, compañeros,
un rumboso aficionado.
Todos.
Sea, pues, muy bien llegado.
(Levantándose y volviéndose á sentar.)
D. Cárlos.
Buenas noches, caballeros.
¡Qué casa tan indecente! (Aparte.)
Estoy, vive Dios, corrido,
Capellan.
Aquí viene, compañeros,
un rumboso aficionado.
Todos.
Sea, pues, muy bien llegado.
(Levantándose y volviéndose á sentar.)
D. Cárlos.
Buenas noches, caballeros.
¡Qué casa tan indecente! (Aparte.)
Estoy, vive Dios, corrido,