y á la muerte busco yo.

¡Cuánto, oh Dios, cuánto se engaña

el que elogia mi ardor ciego,

viéndome siempre en el fuego

de esta extranjera campaña!

Llámanme la prez de España,

y no saben que mi ardor

solo es falta de valor,

pues busco ansioso el morir

por no osar el resistir