D. Cárlos.

(Dentro.)¡Viles!

D. Álvaro.

(Sorprendido.)¡Qué clamores!

D. Cárlos.

(Dentro.) ¡¡¡Socorro!!!

D. Álvaro.

(Desenvainando la espada.)

Dárselo quiero,

que oigo crujir el acero;