¡Pobre niña!... ¡Qué linda que es, y qué salada!... Negra suerte la espera... Mi madre la dijo la buenaventura, recien nacida, y siempre que la nombra se le saltan las lágrimas... Pues el generoso don Álvaro...

Habitante 1.º

En nombrando al ruin de Roma, luego asoma... allí viene don Álvaro.

ESCENA III.

Empieza á anochecer, y se va oscureciendo el teatro. Don Álvaro sale embozado en una capa de seda, con un gran sombrero blanco, botines y espuelas, cruza lentamente la escena mirando con dignidad y melancolía á todos lados, y se va por el puente. Todos le observan en gran silencio.

ESCENA IV.

Majo.

¿Adónde irá á estas horas?

Canónigo.

Á tomar el fresco al Altozano.