Capitan.

Firmes, granaderos. (Mira con el anteojo.) El ayudante ha recobrado el puesto, la compañía del Rey carga á la bayoneta y lo arrolla todo.

Teniente.

Á ver, á ver. (Toma el anteojo y mira.) Sí, cierto. Y el ayudante se apea del caballo, y retira en sus brazos al capitan Don Fadrique. No debe de estar más que herido; se lo llevan hácia Beletri.

Todos.

Dios nos le conserve, que es la flor del ejército.

Capitan.

Pero por este lado no va tan bien.—Teniente, vaya usted á reforzar con la mitad de la compañía las guerrillas que están en esa cañada; que yo voy á acercarme á la compañía de Cantabria: vamos, vamos...

Soldados.

Viva España, viva España, viva Nápoles. (Marchan.)