Lo agradezco:
para cumplir con mi oficio
no necesito de cebo,
que en salvar á este valiente
interes muy grande tengo.
(Entra el soldado con un vaso de agua y vinagre. El Cirujano le rocía el rostro, y le aplica un pomito á las narices.)
D. Álvaro.
(Vuelve en sí.)
¡Ay!
D. Cárlos.