pues nadie lo ha de saber...

Mas ¡cielos!, ¿qué voy á hacer?

¿y la palabra que dí?

(Suelta el legajo.)

No, jamás. ¡Cuán fácilmente

nos pinta nuestra pasion

una infame y vil accion

como accion indiferente!

Á Italia vine anhelando

mi honor manchado lavar;