nada de ella me han hablado,
ni rompo ningun secreto.
Ábrola, pues, en buen hora,
aunque un basilisco vea:
aunque para el mundo sea
caja fatal de Pandora.
(La abre, y exclama muy agitado.)
¡Cielos!... no... no me engañé,
esta es mi hermana Leonor...
¿para qué prueba mayor?...