¿Conque ya no os duele nada,
ni hay asomo de flaqueza
en el pecho, en la cabeza,
ni en el brazo de la espada?
D. Álvaro.
No... Pero parece que
algo, amigo, os atormenta,
y que acaso os descontenta
el que yo tan bueno esté.
D. Cárlos.
¿Conque ya no os duele nada,
ni hay asomo de flaqueza
en el pecho, en la cabeza,
ni en el brazo de la espada?
D. Álvaro.
No... Pero parece que
algo, amigo, os atormenta,
y que acaso os descontenta
el que yo tan bueno esté.
D. Cárlos.