de sangre... ¿Yo al matador

de mi padre y de mi honor

pudiera hermano llamar?

¡Oh afrenta! Aunque fuérais rey.

Ni la infame ha de vivir.

No, tras de vos va á morir,

que es de mi venganza ley.

Si á mí vos no me matais,

al punto la buscaré,

y la misma espada que