Teniente.

Sí, esta mañana. Está como si tal cosa; un poco pálido, pero fuerte. Hace un rato que le encontré; iba como hácia la Alameda á dar un paseo, con su amigote el ayudante Don Félix de Avendaña.

Subteniente.

Bien puede estarle agradecido, pues además de haberle sacado del campo de batalla, le ha salvado la vida con su prolija y esmerada asistencia.

Teniente.

Tambien puede dar gracias á la habilidad del doctor Perez, que se ha acreditado de ser el mejor cirujano del ejército.

Subteniente.

Y no lo perderá; pues segun dicen, el ayudante, que es muy rico y generoso, le va á hacer un gran regalo.

Pedraza.

Bien puede; pues segun me ha dicho un sargento de mi compañía, andaluz, el tal Don Félix está aquí con nombre supuesto, y es un marqués riquísimo de Sevilla.