Porque la muerte merezco,
porque es para mí la vida
aborrecible tormento.
Mas ¡ay de mí sin ventura!
¿cuál es la muerte que espero?
La del criminal, sin honra,
¡¡¡en un patíbulo!!!... ¡¡¡Cielos!!!
(Se oye un redoble.)
ESCENA IV.
los mismos y el sargento.