injusta otra cosa fuera.
Capitan.
Pero ¡qué pena tan dura,
tan extraña, tan violenta!...
D. Álvaro.
La muerte, como cristiano
la sufriré: no me aterra.
Dármela Dios no ha querido
con honra y con fama eterna
en el campo de batalla;
injusta otra cosa fuera.
Capitan.
Pero ¡qué pena tan dura,
tan extraña, tan violenta!...
D. Álvaro.
La muerte, como cristiano
la sufriré: no me aterra.
Dármela Dios no ha querido
con honra y con fama eterna
en el campo de batalla;