el sacrílego estandarte.

No les ayudó fortuna,

pues los condujo á la cárcel

de Lima, do tú naciste...

(Hace extremos de indignacion y sorpresa Don Álvaro.)

Oye... espera hasta que acabe.

El triunfo del rey Felipe

y su clemencia notable,

suspendieron la cuchilla

que ya amagaba á tus padres,