para seducir, inícuo,
y para que yo te mate.
D. Álvaro.
Vamos á probarlo al punto. (Despechado.)
D. Alfonso.
Ahora tienes que escucharme,
que has de apurar, vive el cielo,
hasta las heces el cáliz.
Y si, por ser mi destino,
consiguieses el matarme,
para seducir, inícuo,
y para que yo te mate.
D. Álvaro.
Vamos á probarlo al punto. (Despechado.)
D. Alfonso.
Ahora tienes que escucharme,
que has de apurar, vive el cielo,
hasta las heces el cáliz.
Y si, por ser mi destino,
consiguieses el matarme,