Tio Trabuco.
¡Ay qué sangre!... De cabeza.
Estudiante.
Y dígame usted, ¿de dónde salió usted esta mañana, de Posadas ó de Palma?
Tio Trabuco.
Yo no sé sino que tarde ó temprano voy al cielo.
Estudiante.
¿Por qué?
Tio Trabuco.
Porque ya me tiene usted en el purgatorio.